La acción en el deporte tiene una secuencia óptima. Empieza por el objetivo que impulsa en movimiento corporal capitalizando todo el conocimiento técnico y de esa manera lo ejecuta. En la medida de que el disparador no es objetivo, sino mas bien la técnica, está no llega a mover al cuerpo con la suficiente naturalidad y la ejecución de la acción pierde la conexión con el objetivo.

La confianza es poder disponer la mente en la primacía del objetivo, la acción va del objetivo al cuerpo; el miedo por otro lado, cambia ese sentido y se va del cuerpo al objetivo, manifestado en una acción sin gracia, naturalidad ni efectividad.

La técnica se subordina a la imaginación cuando se está confiado, y viceversa. Esto también define la diferencia entre un ciclo ofensivo, que está basado en la confianza del defensivo, que está basado en el miedo.