Velocidad y Control 

La calidad del juego es el resultado de la combinación entre velocidad y control.

Instintivamente, por impaciencia y ansiedad, la mayoría prioriza la velocidad pero primero se requiere entrenar el control y, una vez que está asegurado, agregarle velocidad. Sólo restan dos posibilidades: controlar la velocidad o ser controlado por ella. Para esto, el deportista debe practicar el enlentecimiento mental, que es el modo en que la mente experimenta el tiempo: en la misma cantidad de tiempo cronológico puede disponer de mayor tiempo interno para actuar conscientemente.

Cuanto más lento se pueda hacer el movimiento, con mayor control se podrá ejecutar en la competencia. Se podrá hacer en el futuro  potencialmente más rápido. Al hacerlo lento no hay otra opción que tomar conciencia de cada fase del movimiento, lo que aumenta el equilibrio natural de la internalización.

La confianza puede verse en la tranquilidad para controlar la pelota y en la claridad al definir. Para practicar este aspecto, lo ideal es aprender a hacer cada movimiento lo más lento posible. 

El deportista ,en la soledad de su entrenamiento, debe explorar, a partir de la máxima lentitud posible en la ejecución, cuál es su límite de equilibrio para poder superarlo.

A medida que se logran conquistas en el terreno del equilibrio, el cuerpo se enfoca cada vez en más detalles, el equilibrio se hace cada vez más nítido, hasta llegar a un punto equivalente a la alta definición donde la seguridad de no caerse es total. Los procesos y las rutinas son fundamentales en el encuentro entre lo técnico y lo mental.

La identidad del golpe se juega también cuando se quieren hacer dos cosas al mismo tiempo, cuando no hay una definición con lo que se quiere hacer. En lugar de A o B, surge finalmente un golpe C, que no es más que una mezcla indefinida de las dos. Por ejemplo, una pelota que queda muy corta o muy larga. 

Para preparar el golpe y controlarlo , primero se contempla la posibilidad de que no entre y luego, a nivel sensibilidad y visualización se siente que es evidente que entra. Se presenta una paradoja.

Speed and Control

The quality of the game will be the result of the combination of speed and control.

Instinctively, for impatience and anxiety, the majority prioritizes the speed but firstly you have to train control and, once you are insured, add speed. There are only two possibilities: control the speed or be controlled by it. This is why the athlete must practice the mental slowing, which is the way that the mind experiences the time: in the same amount of chronological time , he can have more time to act consciously.

The slower the movement, the greater  the control in the competition. It will be done potentially faster in the future. By doing it so slow, there is no choice but to take conscience of each phase of the movement, which increases the natural balance of internalization.

Confidence can be seen when you control the ball calmly and you have clear what you have to do to define. The ideal is to learn how to do each movement as slow as possible to practice this aspect. 

The athlete, in the loneliness of his training, should explore, from the maximum possible slowness in the execution, which is his limit of balance so that he could be able to overcome it. 

As long as you manage concquers in the field of balance, the body focuses in more details, the balance becomes ever more vivid, until you reach a point equivalent to the high definition where the safety of not falling is total. These processes and rutines are important for the meeting of the technical and mental aspects

 

Hit´s identity is seen when someone wants to do two things at the same time, when there is no definition on what he wants to do. Instead of A or B, a C hit appears, and it is not other thing but a undefined mixture of both of them. For example, a ball that is too short or too long.

To prepare a game and control it, you first must contemplate the posibility that the ball cannot go where you want and then, in a sensitivity and showing level, it is felt  that the ball is going to do what you want. A paradox is presented.